De los Minnesänger a los Románticos Alemanes (El eterno retorno de Eros)

Es para PEN SANTA CRUZ un placer publicar los artículos de nuestros pares de PEN TARIJA, quienes al estar hermanados por los estatutos de PEN Bolivia y de PEN Internacional, se unen para expresarse en una misma causa: La promoción del libro, la lectura y la libre expresión. Aquí les presentamos el primero, que lo disfruten:

De los Minnesänger a los Románticos Alemanes

(El eterno retorno de Eros)

Por Rodrigo Alfaro C.

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Para los trovadores germanos y provenzales existió un culto secreto hacia la Minne, palabra que puede significar tanto Amor, Memoria, Sangre, Memoria de la Sangre. La Minne es incorpórea y corpórea, es esencia anímica y licor elaborado con hidromiel bebido por los Germanos Paganos para perpetuar el recuerdo ancestral de sus antepasados. “Minne es recuerdo, y recuerdo significa un paraíso del que nada puede ser expulsado”. (1)

Este misterio se enlaza a la vez con un conocimiento más profundo, ancestral y herético que poseyeron los Cátaros Albigenses a través del mito del Santo Grial o Graal.

La búsqueda de Parsifal, cantada por el gran trovador alemán Wolfram von Esenbach, era el Santo Grial. Una búsqueda nostálgica si consideramos que la memoria de la sangre – esos vestigios antiquísimos – impulsó a Parsifal como a las lo Cátaros y Trovadores a (re) encontrar la sabiduría hiperbórea que tuvieron sus antepasados.

Trovador quiere decir el que busca. Parsifal quiso encontrar la Piedra de Luz caída de la corona de Lucifer o Luzbel, es decir, el Graal pagano tergiversado posteriormente por la Iglesia de Roma a través de la liturgia que contuvo la sangra de Cristo. (2)

Luzbel es quien porta la luz. Dentro de la tradición Cátara se dice que fue suplantado en su lugar de hijo primogénito de Dios por el Rey de los Judíos. Luzbel también es Apolo – la estrella de la mañana – quien traía el sol desde las tierras septentrionales – “más allá del viento norte”- , es decir, Hiperbórea para sanar a los campos de las enfermedades del otoño. En Grecia se celebraba su regreso con el solsticio de primavera, pues, era el retorno del sol y con ello el epinicio de la naturaleza. Apolo era el protector de los cultivos, de los árboles, pájaros, ganado y todo lo que nutre la agricultura, asimismo, cuidaba a los navegantes y era el guía tutelar de los Trovadores.

 

Los Minnesänger cantaban a su dama de una forma que representaba más que la mujer en sí, un símbolo místico que evocaba la Religión del Amor – es decir, Minnekircher.

Posteriormente – nos informa Otto Rahn – las persecuciones de la Iglesia Católica indujeron a los Trovadores a dirigir su amor hacia la Virgen María, sin embargo, en secreto continuaban profesando su fervor hacia la Iglesia del Amor Pagana.

La señora de los Trovadores era la Madonna o Domina que no era una mujer sino una diosa – podemos pensar en un Arquetipo. Esto fue retomado posteriormente por los poetas de la Provenza – Dolce Stil Novo -  que fueron conocidos como los Fedeli d` amore.

Ellos al igual que los trovadores germanos rindieron culto a la Minne, revestida con otros elementos pero esencialmente los mismos principios de adoración al Amor los inspiraba.

 

Aquí cabe hacer notar la lejanía existente entre el llamado Amor Cortés que no pasaba de ser un mero divertimiento de palacio con el Minnesang, pues, los versos corteses no eran más que un simulacro en relación a la trascendencia que se buscaba a través de la trova Germana y Provenzal. Lo mismo que distanciaba a los Fedeli d`amore de la vida cortesana ya que su culto iba dirigido al mismo Dios o Arquetipo venerado por los Trovadores que contenía o manifestaba un contenido inconsciente arcano- la memoria de la sangre- el cual se consteló en el Santo Grial y la Madonna.

 

Nos detendremos en el más representativo de los Fedeli D’amore: Dante Alighieri y particularmente en su obra “La Vita Nuova”. En esta obra hace una reconstrucción simbólico-poética de su propia existencia enfrentada al Arquetipo del Amor encarnado en Beatrice la que deja de ser una simple muchachita florentina  para ser el motivo ulterior de una trama mística.

Al iniciar el poema, Dante, nos dice de Beatrice: “Certo di lei si potea dire quella parola del poeta Omero: Ella non parea figliuola d`umo mortale, ma di Deo” (2). A través de estos nos indica el aspecto divino que encarna su Madonna que emerge como “l`archetipo dell`immagine divina” y es la esencia narrativa de la Vita Nuova. Dante nos describe un proceso interior donde se comienza a activar energías inconscientes que no son otras que la manifestación de lo Numinoso. Beatrice es el arquetipo del Ánima que desencadena los sueños y visiones de Dante en su poema los cuales responden a una realidad íntima y  a su vez remota y colectiva que lo emparenta con la trova germánica de los Minnesänger en el sentido de acceder a la liturgia con lo Divino a través del culto al Amor.

 

Un inquietante símil de la “Vita Nuova” lo encontramos siglos después en los “Himnos a la Noche” del poeta romántico alemán Friedrich von Handerberg más conocido como Novalis. Fue tal vez el poema más puro y espiritual junto a Hölderlin de la revolución romántica gestada en Alemania en el siglo XVIII.

Asimismo como en Dante, Beatrice, se confiere de cualidades espirituales que transcienden la mera carnalidad en el caso de Novalis es Sophie von Kühn quien encarna el Arquetipo del Amor. Ella es quien eleva el canto de Novalis hacia una trascendencia donde busca unirse al Absoluto a través de su amada.

 

“Que, convertido en aire, me una y me disuelva contigo íntimamente

Y así va a ser eterna nuestra noche de bodas”. (3)

 

En los “Himnos a la Noche” todo se convierte en símbolo que anuncia la omnipresencia de lo Divino y el camino que conduce a la comunión con la realidad última del alma. No obstante, entre los símbolos terrenales que le hablan de la Divinidad, Novalis, siente que la noche es la que posee la llave de lo Eterno. Ella es Virgen, Madre, Custodia de los Secretos del Absoluto y de la Minne, el Amor. Como lo fue Freya, Frau Holda o Venus para los Minnesänger. No en vano podemos acotar que Novalis escribió una obra llamada “Heinrich Von Ofterdinder”- el mítico trovador germano del siglo XIII – donde la búsqueda espiritual se representaba a través de la Flor Azul.

La Minne y la nostalgia de Novalis se dirigieron hacia la noche, pues, en ella toma consciencia de sí mismo, se pertenece“porque soy tuyo y soy mío” (4)- y sólo a través de ella accede mediante su Amada, su Madonna al Absoluto.

De igual manera, los Fedeli D’amore y los Minnesänger buscaron trascender la temporalidad y sus individualidades a través de la representación del Mito siendo parte de un Inconsciente Colectivo que los une entorno al Arquetipo del Amor – como alrededor de un fuego sagrado- que repite cíclicamente su luz y su drama por los siglos en distintas representaciones pero siempre lo mismo, sea profundamente hermético como lo simbolizaron los Alquimistas, las gestas Indo-Arias o Mito- poéticas como las que nos cantaron en sus gestas los Trovadores.

 

Y así será, aunque un viento cósmico barra todas las palabras, los hechos, los hombres y mujeres donde se ha constelado el Arquetipo del Amor, el Mito, la Minne, la Nostalgia volverá eternamente.

 

NOTAS

(1)   Otto Rahn. La Corte de Lucifer (1937)

(2)   Existen dos interpretaciones del Santo Grial: 1) La Judeo-Cristiana que dice que fue la copa que contuvo con la sangre de Cristo; 2) La interpretación de Wolfram Von Eschenbach en Parsifal. En ella el Grial es el Lapis Exilis (Piedra Filosofal), la piedra caída de los cielos, de Luzbel.

(3)   “Cierto que de ella se podía decir aquellas palabras del poeta Homero: ella no parece hija de un mortal sino de un Dios”. Vita Nuova. Dante Alighieri

(4)   “Hymnen an die nacht”. Novalis. Primer Canto.

(5)   “Hymnen an die nacht”. Novalis. Primer Canto.

 

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