'La mujer: la primera educadora de la humanidad'

Queridos lectores les dejamos este interesante artículo escrito por Manoucher Shoaie en el Día Internacional de la Mujer, como un digno homenaje:
‘La mujer: la primera educadora de la humanidad’
Jueves,  8 de Marzo, 2018

El mundo de la investigación es un área machista y requiere un doble esfuerzo de las mujeres para demostrar que somos capaces de hacer ciencia”, Es lamentable que “pese a los avances científicos todavía se mantengan las diferencias entre varones y mujeres” (La Razón, Bolivia 2016).

Leyendo estos comentarios de las científicas bolivianas residentes en el exterior, me hizo recordar lo que escribí en 2005 sobre el machismo en NASA:

“Hablar de una astronauta (mujer) me hace revolver el estómago” declaraba un vocero de la NASA en 1962, poco antes de poner en órbita a la cápsula espacial Mercury con los primeros astronautas, John Glenn y Alan Shepard. En la fase preparatoria, trece de veinticinco mujeres pilotos habían pasado no sólo con éxito las mismas pruebas que sus colegas varones, sino con ciertas ventajas sobre ellos…”. (Steinem, Herstory,1995)

Hoy, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, sería un tiempo oportuno, no sólo para los hombres sino para las mujeres mismas de reflexionar sobre los motivos que después de más de medio siglo de la discriminación contra la mujer por la NASA, todavía propician en distintos ámbitos, no sólo científico, sino en lo social, político y económico, más espacio de oportunidades y ventajas a favor de los hombres que las mujeres.

Varios estudios demuestran, sólo para mencionar dos ejemplos,  que las mujeres educadas se involucran más en la vida pública y como madres tienden a tener menos hijos y más sanos. Su educación aumenta su habilidad para contribuir a la economía, controlar el medio ambiente, mejorar la asistencia de los niños a la escuela y motivar a estos completar su ciclo de educación, y  que cuando las mujeres tienen el poder y la autoridad en toma de decisiones para priorizar los gastos, ellas asignarían los recursos  más para  la salud, la educación y la erradicación de la pobreza en contraste a los gastos militares y otros.

A pesar de estos resultados, de  781 millones de personas analfabetas en edad adulta en el mundo,  unos 500 millones son mujeres, de las cuales 77 millones son chicas. En el campo de liderazgo y la participación de la mujer, UNO Mujeres informa que en junio de 2017, solo un 23,3% de parlamentarios nacionales eran mujeres. A escala mundial, había 32 Estados donde las mujeres representan menos del 10% del total del parlamento en cámaras únicas o bajas, incluidas tres cámaras sin presencia femenina. Y para nuestra alegría el informe resalta que  solo 2 países tenían un 50 % o más de mujeres en el Parlamento, ya sea en la cámara única o baja: Ruanda con el 61,3% y Bolivia con el 53,1%.

Como opina Dr. Augusto López “Lograr la equidad de género es un proceso lento porque requiere más que el cambio de leyes y políticas, un cambio en las prácticas en el hogar, la comunidad y el ambiente de toma de decisiones”.  Nuestros prejuicios y estereotipos sobre la mujer heredados por más de dos mil años no nos dejan liberarnos de las cadenas de imitaciones, consientes o inconscientes contra ella -¡no tengo prejuicio contra el sexo débil!- o tal vez simplemente no aceptamos la igualdad de la raza humana.

Muchos de nuestros modelos mentales son resultados de las valoraciones filosóficas de la mujer desde Pitágoras, seguido por Aristóteles que contraponían al hombre frente a la mujer, como el blanco y el negro, la luz y la oscuridad, el alma y el cuerpo, y que lamentablemente contagiaron a los conceptos originales de las religiones de tal forma que tergiversaron la posición de la mujer, por ejemplo cuando en los Concilios se cuestionaba si mujer tiene alma o no, o Santo Tomas de Aquino en la Suma Teología afirma que “la mujer es algo imperfecto y ocasional. Que nazca mujer se debe a la debilidad de la potencia activa…”

Es obvio que existen diferencias entre la mujer y el hombre, pero la diferencia no significa la superioridad ni justifica preferencias. Al mismo tiempo que las mujeres exigen igualdad en los derechos, ellas también deben reflexionar sobre estas diferencias, y generar nuevos cambios en todos los ámbitos –no caminar en las mismas huellas de los hombres ni con enfoques  de androcentrismo dominante- sino crear nuevos modelos que abarquen a toda la familia humana y faciliten su unidad.

Hoy, 8 de marzo es el tiempo de reflexionar sobre lo que dijo un filósofo divino, Abdu’l- Bahá: “Mientras se impida a las mujeres alcanzar sus más elevadas posibilidades, los hombres serán incapaces de lograr la grandeza que podría ser suya”.

* Es miembro de PEN Santa Cruz
Filial de PEN Internacional

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