Segunda jornada de "II Free the word de PENSCZ - Bolivia"

El día sábado 19 de enero tuvo lugar el segundo día de “II Free the word” en nuestra ciudad. “Liberen la palabra” es un programa de PEN INTERNACIONAL que se realiza por segunda vez en Santa CRuz de la Sierra.

Enmarcados en el espacio cultural de la Manzana Uno, en la Plaza Principal 24 de septiembre se dio cita la juventud para participar en esta actividad.

Para comenzar la jornada tuvimos la disertación de la escritora Heide Zurcher, miembro de PENSCZ sobre “¿Vale la pena leer un libro difícil?” dirigida a los jóvenes.

Heide Zurcher  comentó que los libros que más trabajo han dado a los lectores, estudiantes o profesionales, según encuestas realizadas, han sido: Historia de una bañera, de Jonathan Swift; La fenomenología del espíritu, de Hegel; Al faro, de Virginia Woolf; Clarissa, de Samuel Richardson; Finnegans Wake, de James Joyce; El ser y el tiempo, de Heidegger; La reina de las hadas de Edmund Spenser, entre los libros de escritores de habla inglesa, y también comentó sobre otros libros escritos en español como Don Quijote de la Mancha de Cervantes, La voluntad de Azorín, por ejemplo, y Rayuela de Julio Cortázar.

Se refirió asimismo a Tukson obra de la escritora cruceña Giovanna Rivero. Historia de una periodista boliviana que investiga el tráfico de órganos en Arizona y el heart land del centro de EEUU hasta llegar al “metamundo” que bautizó como Terox.

Un libro no es difícil solo porque sea muy largo, o muy denso, o porque está repleto de palabras cuyo significado desconocemos. A veces la dificultad está en su tema, en su recursividad, incluso en su estructura. Y tal vez su dificultad surja del reto, de lo que todavía no hemos conseguido, ya que tendemos a considerar complicadas aquellas obras que no hemos terminado. Los libros leídos en su totalidad son ya desafíos alcanzados, y si fueron lentos, arduos y cuesta arriba no lo recordamos, debido a su característica de obra derrotada.

Un libro difícil es aquel que se toma una y otra vez y que nunca se es capaz de terminar. La diferencia entre un libro difícil y un libro que no merece la pena es precisamente que con el libro difícil ¡lo seguimos intentando!

¿Vale la pena leer un libro difícil? Los libros con prosa complicada, líneas narrativas no lineares y múltiples personajes son, muchas veces, considerados como difíciles de leer.

Debemos tener en cuenta que ciertos textos requieren de sus lectores más habilidad que la de descifrar los símbolos sobre el papel. Simplemente son difíciles, no malos. Ningún escritor de nivel llega a donde está sin haber leído mucho y bien y escribir mucho y muy bien. El problema, por tanto, no lo tienen las obras, sino que muchos lectores adultos son aún lectores juveniles en el sentido de que detienen su curiosidad en el momento que el texto presenta dificultades de interpretación o los intentan leer por el mero hecho de añadir un trofeo difícil a su colección y… los libros no se pueden considerar trofeos.

Hay una gran diferencia entre un libro que es largo y un libro difícil. A veces comenzamos a leer una obra corta pensando que por esto será fácil y no llegamos a terminarla porque nos resultó aburrida, no era lo que esperábamos, tiene una prosa árida o es demasiado compleja.

Sin embargo, da igual que ese libro a penas doscientas páginas o menos u otro de ochocientas para arriba, estén en la categoría de los imposibles de terminar, en este caso es mejor no insistir ni prolongar la tortura. Hay escritos para entretener, para emocionarse, para aprender y para ponerse a prueba, pero ninguna obra debiera leerse a la fuerza, Los libros están hechos para tratar de disfrutarlos y si no vas a tratar de hacerlo, es mejor que cierres el libro y lo pongas en el estante.

 Ciro Añez, presidente de PENSCZ en su alocución sobre “La libertad de expresión y país libre”

Libertad de expresión y país libre.

  Ciro Añez Núñez*

Los fundamentos de cualquier sociedad abierta son la libertad de expresión y el Estado democrático de derecho, si se ausenta cualquiera de estos elementos, no se tiene un país libre.

La libertad de expresión juega un rol central en el fortalecimiento de la democracia, por cuanto es indispensable para el ser humano ejercer el derecho a expresar libremente sus ideas y difundir las informaciones de que se tiene conocimiento además que permite el despliegue de talentos como las creaciones artísticas. De allí que esta doble dimensión, tanto la perspectiva individual (libertad de pensamiento e ideología y libertad a expresar nuestras propias ideas sin temor a represalias) como la social (conocer las ideas de los demás, lo cual implica a su vez, la libertad y derecho a recibir información, incluyendo implícitamente la libertad de prensa), se encuentran ampliamente reconocidas y existe la búsqueda de su debido fortalecimiento dentro del Sistema Interamericano de Protección de Derechos Humanos.

Como vemos, la libertad de expresión y de información es una triada, pues abarca: a) La libertad de pensamiento y de ideología (constituye el núcleo central del cual deriva la formación de las ideas, convicciones y de los pensamientos propios de los individuos o de la colectividad); b)   La libertad de expresar la propia opinión sin temor a represalias (usualmente deriva a partir de los dos derechos anteriormente mencionados y se difunde con ideas o pensamientos fruto de la combinación del sustrato ideológico e interpretación de la realidad); y, c) Libertad y derecho a recibir información (esto es, conocer las ideas de los demás por ende presupone  la libertad de acceder, buscar y recibir información sumado al derecho a difundir informaciones e ideas sin límites de fronteras y por cualquier medio de expresión; esto con la finalidad de conocer la realidad y en consecuencia la información recibida debe ser la veraz. La libertad de información se refiere a hechos contrastables y verificables. Esta libertad además guarda intrínseca relación con el artículo 106 de la Constitución, mediante el cual se afirma que el Estado garantiza el derecho a la comunicación, a la información, a la libertad de expresión, de opinión, a la rectificación y a la réplica, y el derecho a emitir libremente las ideas por cualquier medio de difusión, sin que exista censura previa; por lo tanto, en esta categoría se encuentra implícita la libertad de prensa, que consiste en una  serie de garantías con las que los ciudadanos tengan el derecho de organizarse para la edición de medios de comunicación cuyos contenidos no estén controlados ni censurados por los poderes del Estado).

El marco normativo internacional del derecho a la libertad de expresión lo encontramos en los arts. 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; y, en el ámbito interamericano, contamos con el art. 4 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, art. 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica), art. 4 de la Carta Democrática Interamericana además de una serie de normas conocidas como soft law sobre el derecho a la libre expresión expresadas por las Naciones Unidas y el sistema interamericano (Relatoría Especial para la Libertad de Expresión – RELE-, entre otras).  

Es también pertinente resaltar el rol de la literatura en el desarrollo del entendimiento mutuo y la cultura mundial, y para que ésta pueda expandirse con mayor amplitud es menester gozar de una libertad de expresión con garantías de protección, posibilitando de esta manera la libre transmisión de pensamientos dentro de cada país y entre todos los países.

La libertad de expresión como casi todos los derechos no es absoluto pero debe entenderse que dado su carácter fundamental en una sociedad democrática, las responsabilidades ulteriores que se impongan por expresiones que afecten determinadas situaciones de interés público deben ser en lo posible, de naturaleza civil, no penal, pues éste último provoca el desincentivo al libre ejercicio de la libertad de expresión y la difusión de información de relevancia social.

Asimismo, para determinar si las limitaciones a la libre expresión son legítimas se debe pasar por un filtro o test tripartito de verificación, esto es: a) principio de legalidad(cualquier limitación debe estar prevista en una ley de manera previa, clara, expresa, precisa y taxativa, cumpliendo las debidas formalidades); b) principio de legitimidad(para que esa limitación sea válida debe estar orientada al logro de objetivos imperiosos autorizados por el Pacto de San José de Costa Rica); y c) principio de necesidad y proporcionalidad (la limitación debe ser idónea, necesaria y proporcional a los logros de los fines que se busca). Cualquier limitación que no cumpla o no apruebe el test antes mencionado, se debe considerar a ésta como ilegítima y vulneratoria de derechos y garantías de las personas.

 
Para que exista una real protección y promoción de todos los derechos humanos es esencial que exista un poder judicial independiente y medios de comunicación que sean libres, diversos e independientes.

De allí que los gobiernos totalitarios con democracias dictatoriales usualmente destruyen la institucionalidad en sus países, degeneran el poder judicial e instauran medidas fácticas y formales que son mordazas a la libre expresión.

En ese sentido, las diez principales amenazas a la libertad de expresión son, a saber:  1) mecanismos ilegítimos de control gubernamental de los medios de comunicación; 2) presiones económicas y comerciales que restringen la capacidad de difundir contenidos de interés público; 3) el mal uso de la palabra “discriminación” de forma desnaturalizada y generalizada con el propósito de limitar la libre expresión;  4) las agresiones verbales y físicas contra periodistas y la impunidad de los crímenes cometidos contra ellos o a su entorno familiar como represalia a lo investigado o manifestado; 5) la imposición de restricciones y penalización a toda crítica que sea realizada hacia funcionarios públicos, gobierno o hacia las creencias religiosas y dogmatismos religiosos; 6) limitaciones a la libertad de expresión teniendo como excusas la seguridad nacional, el discurso del odio, el extremismo violento o la lucha contra el terrorismo; 7) atentado a la libertad de expresión en Internet con afectación a la intimidad, el peligro de la vigilancia y de la manipulación de la información para provocar la tergiversación de los hechos,  el desafío de la seguridad personal en línea y el rol de los proveedores de servicio de Internet e intermediarios; 8) las limitaciones al derecho de acceso a la información por excesivos formalismos administrativos  legales; 9) los obstáculos al acceso universal a las tecnologías de la información y la comunicación; y, 10) los problemas de sostenibilidad y la imparcialidad de la información en los medios de comunicación de servicio público y comunitarios.

Si bien al decir medio de comunicación es muy común referirse a los medios de comunicación masivos (medios de comunicación de masas o mass media MCM) o incluso al teléfono como medio de comunicación interpersonal pero bajo una perspectiva de propósitos o fines, podríamos también decir que una persona (un individuo) por sí mismapuede ser un medio por el cual se realiza o posibilita el proceso comunicacional dada la influencia o la colaboración en la corriente de opinión que éste puede tener bajo plataformas no convencionales sin ser imprescindible que sea un empleado más en algún MCM, por ejemplo: un blogger, los influencers, etc. Estas personas ejercen su libertad de expresión y en consecuencia su derecho también debe verse protegido. 

Es así que la Observación general Nº 34 del artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (2011) entiende que en la función periodística participa una amplia variedad de personas, como analistas y reporteros profesionales y de dedicación exclusiva, autores de blogs y otras personas que publican por su propia cuenta en medios de prensa, en internet o por otros medios.

Según la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Opinión OC-5/85), el periodismo es una manifestación primaria y principal de la libertad de expresión; por lo tanto, no puede concebirse simplemente como la prestación de un servicio público. La Corte IDH indicó en el caso Vélez Restrepo y familiares vs. Colombia, que “el periodismo solo puede ejercerse libremente cuando las personas que lo realizan no son víctimas de amenazas ni de agresiones físicas, psíquicas o morales u otros actos de hostigamientos”.        

Es lamentable cuando se pretende silenciar al mensajero infringiéndosele una serie de dolencias y malestares desde la afectación a su propia vida, a la de sus familiares, su libertad personal y sus bienes patrimoniales.

 
Adviértase que según datos de la UNESCO en la década entre 2007 y 2016, 845 periodistas fueron asesinados en todo el mundo y solo en América Latina esta cifra fue de 192 y a ello se añade torturas, amenazas, intimidación, secuestro, hostigamiento, desaparición forzada, detenciones arbitrarias, entre otros abusos de poder.  El informe señala que salvo en periodos concretos, la mayoría de los ataques no se producen en situaciones de conflicto armado sino en contextos donde se informa sobre corrupción, derechos humanos, crimen organizado, narcotráfico, medio ambiente, entre otros temas que pueden ser peligrosos y hasta letales, siendo la impunidad el mayor riesgo.

En ese sentido, todo Estado democrático tiene al menos tres obligaciones que cumplir, estos son: 1) la prevención (Ej.: evitar agresiones a periodistas por parte de servidores públicos con el propósito de que no accedan a la información, adoptar discursos públicos que contribuyan a prevenir la violencia contra periodistas,  escritores, poetas y a cualquier persona que se valga de la palabra escrita para fomentar ideas; etc.); 2) la protección (Ej.: establecer programas especiales de protección para atender a estos grupos de personas susceptibles de agresión, cuando exista una situación estructural sistemática); y, 3) procurar una adecuada, independiente e imparcial justicia.

El mayor problema radica cuando la agresión proviene desde los gobiernos en aquellos países donde el rótulo de democráticos sólo lo llevan de fachada.

Entendamos por corrupción todo abuso de poder y por ende las agresiones antes mencionadas son justamente mecanismos que reflejan el abuso de poder.

Ante tales extremos, entre otras cosas, amerita: 1) promocionar la literatura e incentivar la libre expresión, mediante la implementación de Facultades de Literatura en todas las universidades autónomas del país; 2) el fortalecimiento del individuo y de la sociedad civil mediante asociaciones o fundaciones de lucha contra la corrupción con financiamiento privado e independiente al poder político o partidario y que dichas fundaciones o asociaciones tengan accesibilidad efectiva con libertad de control social a todos los servidores públicos de todas las reparticiones estatales (subalternas, jerárquicas y de control interno, autoridades de fiscalización, etc.) y puedan brindarse alertas tempranas y auxilio mediante el trabajo colaborativo de los ciudadanos, teniendo además como herramientas las redes sociales, entre otras maneras creativas propias de la innovación y la creatividad humana; y, 3) la contención del poder, evitando el surgimiento de la Cleptocracia, esto es limitando la arbitrariedad en el manejo del poder económico que tiene la administración pública y al mismo tiempo evitando la promulgación de normas que atenten las libertades individuales. En definitiva, más libertad y menos burocracia estatal.

Con todo ello, como ciudadanos, ejerzamos y protejamos nuestros derechos, entre ellos, la libertad de expresión y comprendamos que los escritores pueden tener una función crucial en el cambio y el desarrollo de toda sociedad civil siendo menester promocionar la lectura y la literatura, promoviendo cada vez más un mejor acceso a ella a nivel local, nacional e internacional acordes a los tiempos en que se vive, a la innovación y a las novedades que ésta trae consigo.

*Es de profesión abogado, Doctorando en Derecho Constitucional y Derecho Administrativo, Máster en Derecho Procesal Penal y Especialista en Derecho Constitucional y Procesos Constitucionales por la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno. Postgraduado en Arbitraje Interno e Internacional por la Universidad de Valencia, España. Diplomado en Educación Superior y Postgraduado en Educación Virtual y en las aplicaciones de las TICs en la educación. Posgraduado en Justicia Constitucional, título otorgado por la Universidad Privada “Domingo Savio” (Bolivia) y Universidad de Valparaíso Chile. Miembro de diferentes organizaciones destinadas al Desarrollo Humano y los DDHH, entre ellas: Amnistía Internacional; PEN Santa Cruz (afilado al PEN Internacional); Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos de Santa Cruz; Gente de Palabra; Academia Boliviana de Estudios Constitucionales, Presidente fundador de la Academia Boliviana de Derecho Penal, Económico y Empresarial. Autor de varios libros jurídicos, entre ellos: “La Etapa Intermedia” (obra literaria que ha sido varias veces citada en la jurisprudencia constitucional de Bolivia, a saber: en las Sentencias Constitucionales Plurinacionales Nº 0522/2015-S3 de fecha 26 de mayo de 2015, 0863/2013-L de fecha 16 de agosto de 2013, 0220/2013-L de fecha 08 de abril de 2013, 1755/2012 de fecha 01 de octubre de 2012, 1730/2012 de fecha 01 de octubre de 2012); “Los Delitos de Corrupción” (libro que ha sido recomendado por varias instituciones, entre ellas el Instituto Boliviano de Comercio Exterior – IBCE). Asimismo, ha participado en varios libros colectivos, entre ellos: Comentarios al Código Procesal Constitucional, Tratado de Arbitraje (Análisis del Derecho Español y del Derecho Boliviano), Libro colectivo internacional: “Direito Constitucional Ecológico” (Derecho Constitucional Ecológico) de la Pontifícia Universidade Católica do Rio Grande do Sul – PUCRS (Brasil), entre otros. Cuenta con más de un centenar de artículos publicados en más de veinte periódicos. Es docente de postgrado Unidad de Postgrado de la Facultad de Ciencias Jurídicas Políticas, Sociales y Relaciones Internacionales de la UAGRM, profesor de postgrado en la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (UPSA) y de pregrado y postgrado en la Universidad NUR; su experiencia en docencia postgradual también se extendió en otras Universidades como ser: Andina Simón Bolívar (Sucre), UMSA (La Paz), UDABOL, UNIFRANZ, Domingo Savio (Tarija), etc. Es también consultor, proyectista, Director y Coordinador de programas, módulos académicos y postgraduales para importantes universidades y prestigiosas instituciones del país. Es Director General del Estudio Jurídico Ciro Añez – Abogados-. Ha enfocado su trabajo en litigación constitucional y penal; conciliación, mediación y arbitraje tanto para personas particulares como a empresas; asesoramiento legal integral empresarial, implementación de Compliance Program, entre otros. Web: http://ciroanez.com Email: ciro@ciroanez.com

Christian Egüez presentó: “Fanzine: Diversidad, feminismo y disidencia sexual”

Los jóvenes que integran este colectivo presentaron sus puntos de vista sobre la sexualidad, la diversidad y la disidencia sexual. comprometidos en sus posiciones y de su compromiso al que ofrecen su tiempo y energía. Eguez mostró libros, estudios, fanzines, revistas y su testimonio personal sobre la literatura gay que se escribe en la ciudad y sus alrededores.

Charla y debate sobre “La libertad de expresión y las redes sociales” a cargo del periodista Lic. Eduardo Bowles, miembro de PENSCZ.

Bowles comenzó su presentación con la Dinámica del Naufragio/Dinámica de Diversidad
Con el objetivo de identificar las ideas previas que poseía el auditorio en relación al tema que presentaría sobre la libertad de expresión y los medios sociales y analizar entre todos al respecto.

Se debatió acerca de los juicios, prejuicios, la argumentación y estereotipos que las personas tienen o crean acerca de la libre expresión
Las Redes Sociales han adquirido un papel muy relevante en nuestras vidas. Millones de personas las utilizan cada día para compartir noticias de actualidad, su vida personal o profesional, sus opiniones o sus ideas, muchas veces sin ser plenamente conscientes de las repercusiones que ello puede traer consigo. Pero, ¿somos completamente libres a la hora de publicar lo que pensamos o sentimos en cada momento o existe algún límite? ¿Qué diferencia, en este ámbito tiene el mundo offline del mundo online? ¿Quiénes somos al momento de juzgar el comportamiento ajeno? ¿Cuál es el criterio que debemos usar en el momento de criticar o de opinar?
Claro está que comenzamos a ser conscientes de la responsabilidad que tenemos y asumimos haciendo uso de la palabra y de herramientas extremadamente potentes a nivel de comunicación.